COLORES DETONADOS.
Para Julieta, porque se lo mucho que significa para ti ese pedacito de
cielo.
Aquí los colores
explotan,
brillan por la magia
del otoño,
y/o por la droga
dulce de las manzanas del pueblo.
Colores intensos del bosque en metamorfosis.
Arboles mutando el
color de sus hojas:
en tonos de largos álamos amarillos,
lengas rojas en lo
alto de las montañas,
El tosco verde de los
pinos,
y en el suelo, el
radiante brillo del pasto.
Colores celestiales creando la pintura del cielo.
El color de la
neblina matutina,
el gris y el azul
celeste, de ese cielo.
Las nubes rojas y
altas,
así como el gris difuminado del humo,
producido por el
fuego de la leña,
que se percibe desde
el mirador.
Y no olvidar el azul
de la noche coloreada por la luna.
Colores mágicos de la vida diaria.
El color de los ladridos
de los cientos de perros.
El aura hermosa de
los habitantes de un pueblo encantado
de un lugar al que
los mapuches llamaron Futaleufú.
(Un lugar que me
costó llamar así pues siempre me comía una u).
El color ámbar de su
hermosa mirada.
El gris con marrón
del Martín Pescador,
que finamente se
postra sobre el cable
frente al puente que
cruza el río.
Ese río cuyos colores
no son suyos,
son de las rocas que
componen su fondo.
La diversidad de colores en el agua.
El azul obscuro de la
laguna espejo.
El color del agua de
deshielo de los lagos,
y todo esto combinado
con el verde turquesa
de un río que corre rápido
muy pero muy rápido,
transportando mucha
agua helada .
El color de la lluvia
con el sol
y al fondo el de un arcoíris multicolor.
Los colores impregnados del alma.
Para difuminar los
alrededores,
que bellos que son,
que hermosos todos
estos colores
que explotan en la
paleta de mis ojos,
en la tela interna de
mi alma.
Que bonita pintura
hecha
con colores del más
allá.
Abril, 2017.
DHG.

No hay comentarios:
Publicar un comentario