LA CARRETERA AUSTRAL
Experimentando en diapositivas fugaces la Patagonia.
SIEMPRE LOS CAMINOS DIFICILES SON
LOS MAS GRATIFICANTES.
La expedición desde México con la
intención de llegar hasta el fin del mundo
y de recorrer todos los países latinoamericanos no ha sido para nada fácil,
pero por lo mismo las experiencias han sido muy, pero muy gratificantes.
Durante estos casi dos largos
años de recorrido he pasado por una gran cantidad de caminos, la mayor parte de
ellos han tenido grandes paisajes, muchos de ellos han sido mágicos, pero de
todos ellos, si tuviera que elegir uno para recorrer en mis últimos días, no
dudaría ni un segundo en escoger la carretera austral.
Del lado chileno de la Patagonia
la ruta es precaria en muchos tramos, pero solamente por las condiciones del
camino, pues esto no afecta para nada la calidad de sus pasajes que te hacen
sentir simplemente que estas recorriendo una parte del paraíso. . Este
maravilloso trayecto nos tocó hacerlo en
distintas versiones, la mayor parte del tiempo a dedo, pero algunas veces en
camiones (trailers), otras en automóviles particulares, otras en buses, y otros
tramos necesarios en barcos, pues hay zonas donde la carretera se corta por la
misma naturaleza irregular de la tierra con todas esas islas y fiordos que se localizan en esta
parte de Chile. Las barcazas son unas grandes embarcaciones donde los autos y
los camiones son transportados para que la gente pueda seguir el camino de la
carretera austral, las hay por todos lados, algunas con tramos cortos y otras largos,
pero los paisajes que se ven cuando uno
anda por esa ruta son simplemente increíbles.
La verdad intentar describir con
palabras lo que se ve en esa carretera es imposible, es la conjunción perfecta
de un paisaje primoroso, donde se combinan de manera perfecta los bosques, los
pinos, la nieve, los glaciares, las nalcas, los ríos, los lagos, el mar, los
fiordos, los cóndores, las bandurrias, las gaviotas, arcoíris, las cascadas, los pueblos, las maderas, las
chimeneas, el humo, los árboles, la gente, las montañas, el agua, las
embarcaciones, y miles de detalles más, para ir creando una pintura infinita. Es
simplemente una obra maestra de la naturaleza, y un acierto formidable del
hombre el haber ideado un camino que recorriera esa parte del mundo.
Una carretera que me encantaría recorrer
mil veces más, que quiero experimentar también con nieve;, una camino que siempre me hará sentir que estoy recorriendo el cielo.
Escrito por David
Herrera González.
26 de Abril de 2017.


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