LA ISLA DE CHILOÉ.
La Isla de Chiloé se localiza en
el sur de Chile, por su belleza, la
idiosincrasia de su gente y la mística
de sus pueblos suele ser un destino maravilloso para visitar. Los caminos que
recorren la isla siempre van acompañados de paisajes dignos de un cuento, que decir de los pueblos que se va encontrando
uno y de los puertos para llegar a las
decenas de mini islas que complementan el territorio. Lugares donde las iglesias se convierten en
altares de madera, las costaneras homenajes a la vida, y los mercados en el pan de cada día.
En esta isla también hay
arrecifes y cuevas en el mar. Un lugar donde el océano es tan Pacifico y a la
vez puede dejarse ver tan agresivo. Hablando más de detalles también hay mariscos, salmones, milcaos, curantos y
cazuelas, sobre todo mucho sabor; y claro que “si es de Chiloé come papá”, el ajo
en la Isla tiene un tamaño sorprendente, un solo diente es del tamaño de una
cebolla pequeña. También hay seres
fantásticos rondando la zona, historias, mentiras y leyendas, música,
acordeones, lutieres, plazas, cultura y mucha inspiración para escribir
canciones. Es por eso que este lugar tiene tanto misticismo y también por la
forma en que la niebla suele abrigar el verde
de las montañas.
A final de cuentas se puede decir
que en Chiloé son felices los turistas, las gaviotas, las bandurrias, los
jotes, los pingüinos, los patos y los cisnes; también los caballos, los
chanchos, los terneros y casi siempre las pinches vacas (mientras nos les
arrebaten a sus terneros). Pero sobre todo son felices los Chilotes, gente
afortunada de vivir en medio de un pasado mitológico que se confunde con un
presente de otra época. Esos Chilotes que te llevan a sus casas, te alimentan y
te tratan como si fueras un Chilote más.
Gracias Chiloé,
En un futuro espero volver
a estar presente en la Isla Grande, soñando con que soy un Chilote más atrapado en
esa mística de tiempos pasados.
Escrito por David
Herrera González.
1 de mayo, 2017.










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