lunes, 24 de abril de 2017

LA NALCA MILAGROSA y LA TIA EDUVIGES.



LA NALCA MILAGROSA y LA TIA EDUVIGES.

(La nalca o pangue es una planta ornamental y comestible perteneciente a la familia Gunneraceae. Es nativa de zonas templadas de Chile. La nalca se encuentra en el centro-sur de Chile  y en la Patagonia occidental.)



Ya después del mediodía comenzamos  la excursión. En una zona el camino, de pronto se llenó de nalcas de  todos los tamaños, fácil perderse en esta zona,  pensé, por lo mismo trate de ubicar alguna en particular, y en medio de todas había una que era enorme,  y se me hizo muy graciosa pues se parecía a la forma de las nalgas de mi tía Eduviges.  Pasaron un par de horas y seguíamos subiendo por el complicado sendero del  Parque Pumalin  en la Patagonia chilena. El paisaje era hermoso y, cada cuanto cambiante; todos en la excursión íbamos maravillados hablando muy formalmente sobre la belleza natural que nos rodeaba.  Llego la tarde y con ella una tremenda nevada, bastante sorpresiva para como venían comportándose los últimos días. Ninguno de nosotros alcanzaba  a ver más allá de su abrigo, el sendero ya se había borrado debido a su mala  señalización y a lo precario de su mismo estado. Comenzábamos a tener un poco de paranoia si nos caía la noche, el frío, los pumas. En algún punto se decidió que no nos podíamos separar, se avanzaba uno a uno con un brazo de distancia, se ayudaba a las chicas en las bajadas complicadas, se frenaba por completo en caso de caída, creo que más que todo no queríamos separarnos, íbamos a morir todos juntos como lo que éramos una expedición grupal. Todos sabíamos que era casi imposible sobrevivir a una noche  como la que estábamos por pasar. El hambre y el cansancio se combinaban lentamente con la desesperación de caminar sin dirección alguna. Llego un momento en que el frío y la humedad ya habían invadido los hueso y estaban penetrando de la misma manera en las esperanzas, que cada vez se veían más lejanas.
Hasta que tuve que decir lo más fuerte que pude que necesitaba unos momentos para respirar un poco, le di un minúsculo sorbo a mi botella de agua y me limpie la humedad del rostro. Todo el grupo frenó junto conmigo, yo me incline un poco para cerrar mi mochila y cuando levante la mirada me encontré con las nalgas de mi tía pero esta vez estaban usando esa falda blanca que se puso para la boda de mi hermana. Yo con el poco aire que había alcanzado a recobrar, pegue un enorme grito “GRACIAS TIA EDUVIGES. GRACIAS POR TUS ENORMES NALGAS.”. Mis compañeros creyeron que comenzaba a delirar en la desesperación, pero luego grité: “ES POR ACÁ. SÍGANME”. Todos me vieron con cara de loco, más de uno pensó que era una de mis típicas bromas, pero al final no pusieron resistencia y desviaron el paso. Estoy seguro que me siguieron más por que ya estaban resignados que porque confiaran en mí.
Unas horas después, ya entrada la noche y después de darnos una ducha caliente nos sentamos a tomar un mate que yo mismo cebé, comimos unas simples, pero deliciosas, sopaipillas; Todos en círculo pudieron escuchar la explicación de cómo mi tía nos había salvado.

Unos días después mientras volvíamos a  Puerto Montt  cruzando la última  barcaza  con el atardecer en el fondo, todos salimos a tomar fotos, fue allí que alguien propuso que deberíamos hacerle algún tipo de homenaje a mi tía para agradecerle, yo de inmediato supe que era lo que a ella le iba a gustar, curanto y unas chelas bien frías. Inmediatamente me emocione con la idea y le llamé. La tía Eduviges acepto incrédula y entre risas.
Al fin de semana posterior a nuestro regreso la tía Eduviges les decía a todos que yo estaba loco y que ellos más por ser cómplices de mis locuras, mientras saboreaba un grasoso pedazo de carne y le daba un fuerte trago a su lata de cerveza Escudo. La mejor forma de agradecer a una persona que le fascina estar curada en alcohol, era con un buen carrete. Al final mi tía Eduviges la pasó feliz, mis compañeros de excursión más, y yo cien veces más.
Ya cuando el cansancio comenzaba a llegar a mí, de pronto vi  a la tía bailando con  uno de mis compañeros, su enorme culo se movía y me hacía recordar a las nalcas cuando las mueve el viento, afortunadamente esa noche no llevaba su falda blanca.

DHG.
En la carretera Austral. Chile 22 DE ABRIL, 2017.