viernes, 12 de mayo de 2017

COLORES DETONADOS.



COLORES DETONADOS.

Para Julieta, porque se lo mucho que significa para ti ese pedacito de cielo.
Aquí los colores explotan,
brillan por la magia del otoño,
y/o por la droga dulce de las manzanas del pueblo.

Colores intensos del bosque en metamorfosis.
Arboles mutando el color de sus hojas:
en tonos  de largos  álamos amarillos,
lengas rojas en lo alto  de las montañas,
El tosco verde de los pinos,
y en el suelo, el radiante brillo del pasto.

Colores celestiales creando la pintura del cielo.
El color de la neblina matutina,
el gris y el azul celeste, de ese cielo.
Las nubes rojas y altas,
así como el  gris difuminado del humo,
producido por el fuego de la leña,
que se percibe desde el mirador.
Y no olvidar el azul de la noche coloreada por la luna.

Colores mágicos de la vida diaria.
El color de los ladridos de los cientos de perros.
El aura hermosa de los habitantes de un pueblo encantado
de un lugar al que los mapuches llamaron Futaleufú.
(Un lugar que me costó llamar así pues siempre me comía una u).
El color ámbar de su hermosa mirada.
El gris con marrón del Martín Pescador,
que finamente se postra sobre el cable
frente al puente que cruza el río.
Ese río cuyos colores no son suyos,
son de las rocas que componen su fondo.

La diversidad de colores en el agua.
El azul obscuro de la laguna espejo.
El color del agua de deshielo de los lagos,
y  todo esto combinado
con el verde turquesa de un río que corre rápido
muy pero muy rápido,
transportando mucha agua helada .
El color de la lluvia con el sol
y al fondo el de un  arcoíris multicolor.

Los colores impregnados del alma.
Para difuminar los alrededores,
que bellos que son,
que hermosos todos estos colores
que explotan en la paleta de mis ojos,
en la tela interna de mi alma.
Que bonita pintura hecha
con colores del más allá.
Abril, 2017.
DHG.

Disfrutaleufú




Disfrutaleufú.

Disfrutando de la noche
del fuerte correr del río,
de la hermosa luna
y de la luz que proyecta,
de los perros que me acompañan,
del camping,
de que no hace calor,
de las montañas,
de la Patagonia.
Disfrutando de todo
disfrutando de haber llegado,
de estar en Futaleufú.

Domingo 9 de Abril, 2017.

96. LA CARRETERA AUSTRAL



 LA CARRETERA AUSTRAL

Experimentando en diapositivas fugaces la Patagonia.

SIEMPRE LOS CAMINOS DIFICILES SON LOS MAS GRATIFICANTES.
La expedición desde México con la intención de llegar hasta el fin del mundo  y de recorrer todos los países latinoamericanos no ha sido para nada fácil, pero por lo mismo las experiencias han sido muy, pero muy gratificantes.
Durante estos casi dos largos años de recorrido he pasado por una gran cantidad de caminos, la mayor parte de ellos han tenido grandes paisajes, muchos de ellos han sido mágicos, pero de todos ellos, si tuviera que elegir uno para recorrer en mis últimos días, no dudaría ni un segundo en escoger la carretera austral.
Del lado chileno de la Patagonia la ruta es precaria en muchos tramos, pero solamente por las condiciones del camino, pues esto no afecta para nada la calidad de sus pasajes que te hacen sentir simplemente que estas recorriendo una parte del paraíso. . Este maravilloso  trayecto nos tocó hacerlo en distintas versiones, la mayor parte del tiempo a dedo, pero algunas veces en camiones (trailers), otras en automóviles particulares, otras en buses, y otros tramos necesarios en barcos, pues hay zonas donde la carretera se corta por la misma naturaleza irregular de la tierra con todas esas  islas y fiordos que se localizan en esta parte de Chile. Las barcazas son unas grandes embarcaciones donde los autos y los camiones son transportados para que la gente pueda seguir el camino de la carretera austral, las hay por todos lados, algunas con tramos cortos y otras largos, pero los paisajes  que se ven cuando uno anda por esa ruta son simplemente increíbles.




La verdad intentar describir con palabras lo que se ve en esa carretera es imposible, es la conjunción perfecta de un paisaje primoroso, donde se combinan de manera perfecta los bosques, los pinos, la nieve, los glaciares, las nalcas, los ríos, los lagos, el mar, los fiordos, los cóndores, las bandurrias, las gaviotas, arcoíris,  las cascadas, los pueblos, las maderas, las chimeneas, el humo, los árboles, la gente, las montañas, el agua, las embarcaciones, y miles de detalles más,   para ir creando una pintura infinita. Es simplemente una obra maestra de la naturaleza, y un acierto formidable del hombre el haber ideado un camino que recorriera esa parte del mundo.
Una carretera que me encantaría recorrer mil veces más, que quiero experimentar también con nieve;, una camino que siempre me hará sentir que estoy recorriendo el cielo.

Escrito por David Herrera González.

26 de Abril de 2017.