sábado, 17 de junio de 2017

100- SANTIAGO y LAS CONEXIONES DE LA VIDA.




 SANTIAGO y LAS CONEXIONES DE LA VIDA.

“Las capitales de Latinoamérica tan desorganizadas, tan caóticas, tan atiborradas, pero a la vez tan cultas, tan históricas, tan elegantes,  y sobre todo tan impactantes”.
Las capitales, como yo siempre digo, son el lugar donde hierve culturalmente un país.  Santiago  no es la excepción ya que  la cultura chilena en este lugar está plenamente identificada.  De las capitales de Latinoamérica,  yo considero que la chilena es una de las más aceleradas, con mucho caos y donde la gente se adapta a ese ritmo y aprende a sobrellevar una vida dentro de esa sintonía.
Los parques, las plazas, las iglesias, las avenidas, el centro, la catedral, las peatonales principales del centro (Paseo Ahuamada  y la del Estado), los edificios, el metro, las estaciones, universidades, el vino, las flores, el asfalto lleno de hojas traídas al suelo por el otoño, las multitudes, las apariciones mágicas de la cordillera de los Andes en el fondo con su cubierta de nieve en lo alto; los cielos rosas,  los grafitis,  los completos y las sopaipillas callejeras,  la buena onda chilena, las botillerías, los vendedores ambulantes, la gente de la calle, los pacos culeados,  los militares; la  gente de todo tipo y de todos los orígenes;  los perros de la calle, la basura, el arte, los museos, la historia, las esculturas (Parque de las esculturas); exposiciones, carretes, amigos de la calle, y sobre todos los amigos de la vida; el tráfico, el ruido, los buses, el mall,  el frio e incluso los temporales y los terremotos son tan solo algunas de las cosas que tiene la vida cotidiana en Santiago. Con excepción de los temblores yo pude experimentar el resto de las cosas enlistadas, pero creo que el punto que me gustaría  seguir hablando es sobre el que se refiere a los amigos de la vida.
Primero que nada tengo que agradecer a Nico Ramírez y a Boris, los chicos de Fuga Americana que andan recorriendo el continente en bicicleta y a quienes conocimos en las playas de Brasil, por contactarnos con su primo Carlos. Luego hay que agradecerle a Carlos por recibirnos en su casa y al otro Nico y su novia Conie, al buen Boris por haber sido la mala influencia que necesitábamos, y a Daniela, a todos ellos por la buena onda de  aguantarnos tanto tiempo y por hacernos sentir como en nuestra propia casa, y a la Bianca la linda perrita que día con día pasaba a despertarnos para ver si queríamos jugar. A todos ellos gracias también por organizarnos una discada donde el carrete fue más que genial, y a Carlos y Nico por compartir la victoria futbolera en ese partidito amistoso de la última noche.
Gracias a Vale  y Anita por sacarnos un poco del caos citadino para llevarnos unos días al campo de  Calera de Tango un lugar a las orillas de Santiago donde viven con su familia y donde fuimos muy bien recibidos, comiendo muy bien, jugando cartas, así como degustando un delicioso sándwich que nos habían prometido desde que nos conocimos en las playas peruanas hace ya más de un año.
También muy buena onda el habernos encontrado con José Donoso a quien habíamos conocido en Coyahique cuando recién entrabamos a Chile y quien nos invitó una noche a cenar junto con su hijo del mismo nombre, una excelente persona y un gran amigo.
Agradecidos con el destino  por habernos rencontrado y permitido conocer más al buen Gus, a Orieta y a Manu, quienes nos trataron mejor de cómo nos merecemos. A ellos los conocimos fortuitamente en las calles del Uruguay mientras trabajábamos y desde allí surgió el contacto, y  en cuanto vieron  que estábamos en Santiago de inmediato nos invitaron a su casa, y sin ninguna obligación de su parte comenzaron a  tratarnos como si fuéramos parte de su familia.
Mientras estábamos en Santiago yo no quería dejar de aprovechar la oportunidad de visitar los hermosos cerros del puerto de Valparaiso y la hermosa playa de Viña del Mar, y fue gracias a Manuel que pudimos dar un recorrido por el primero, y gracias a Vivi y a Marcelo (a quienes conocimos en Medellín) que pudimos pasar un par de días en Viña.
Finalmente agradecido plenamente con la vida y con Julieta por haberse aparecido sorpresivamente  los últimos días en Santiago para reencontrarnos  y para seguir viajando y recorriendo  nuestras vidas juntos.
Bueno como ya se dieron cuento,  disfrute mucho de Santiago gracias a la gente que estuvo presente durante mi estancia, por lo que me gustaría resaltar la calidad de los chilenos con los que me ha tocado encontrarme a lo largo de toda mi vida, pues el trato fraternal que siempre he recibido de ellos es algo que no tiene comparación.
Los mexicanos y los chilenos somos HERMANOS, así con letras grandes, somos AMIGOS, somos FAMILIA. Con cuantos de los NUESTROS me he topado en esta enorme ciudad y en este largo país.

Escrito por David Herrera González.

12 de Junio de 2017.

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