miércoles, 31 de mayo de 2017

LAS GAVIOTAS DE VIÑA CONVERSAN.




LAS GAVIOTAS DE VIÑA CONVERSAN.

Las gaviotas de Viña conversan,
se la pasan hablando entre ellas.
Vuelan entre los edificios
unas se enojan como si fueran las gitanas del viento,
otras simplemente se dedican a cantar.
Están las que se ponen de acuerdo para ir al puente,
simplemente para pasear por las tardes.
Queda claro que son muchas y que son gritonas.
A la mayoría les gusta andar acompañadas,
pero hay otras más solitarias y antisociales,
estas vuelan tranquilamente, 
solo hablan cuando tienen que hacerlo,
les gusta volar siempre viendo la playa.
En la tarde cundo comienza a caer el sol
las gaviotas se acomodan
en la playa, en sus nidos, en los cables,
en lo alto del cerro, en dónde sea,
se acomodan, y admiran los colores del cielo,
las formas de las nubes
y el incandescente reflejo del sol.
 
Son hermosos los atardeceres en Viña.
Son hermosas las gaviotas.
Es hermosa la costa,
Así como la arena, el cielo y el mar.

 

jueves, 18 de mayo de 2017

EL LLAMADO.



EL LLAMADO.


Un 10 de mayo, a mis 27 años, sucedió algo que me cambió la vida. Ya no pude más con el sistema, me canse we`on, cachai?
Ese día llevaba conmigo el portafolio de trabajo. Un par de noches antes había terminado con mi polola. El proyecto fome que me costó semanas escribirlo, lo había presentado ese día a los gerentes y  no había resultado para nada exitoso. Para terminar mal el día, esa tarde mi madre no estaría en la casa para saludarla, ella tenía que ir al hospital a cuidar a la nona que ya estaba en sus últimos días.
Así que saliendo de la pega no me quedo de otra que tomarme la primer micro que pasó e irme sin dirección alguna, al final acabe en  la salida sur de la Ruta 5, allí donde termina la ciudad y comienzan los campos. Donde hay un pequeño cerro de arena para construcción. Allí me baje en medio de la nada para entrar a unas tierras que eran propiedad privada, pase por el charco con todo y mis zapatos  nuevos, los cuales en ese momento dejaron de tener brillo para llenarse de estiércol, y comencé a subir. Un par de señores del campo aledaño se me quedaron viendo con cara de asombro. Cuando llegue a la parte más alta de ese lomo de arena y vi el sol escondiendose detrás de esa densa neblina rosa, me sentí liberado.  Grite fuertemente. Abrí el portafolio  y deje que los estúpidos papeles salieran volando. Me desate la corbata, la avente lo más lejos que pude  y volví a bajar.

 
Cuando llegue abajo uno de los señores me reto, pero yo no estaba para escucharlo, así que pase de largo. Luego fui a lo del primo Carlos, tome la once y hable con él;  él siempre ha sido mi mejor amigo. En la noche fui a acompañar a mi madre al hospital, incluso le regale un pedazo de queque y le platique lo que me había pasado.
Al siguiente día comencé a empacar y a juntar lo que me faltaba. En menos de tres días ya estaba en la ruta con mi mochila en la espalda. Listo para recorrer el Sur y la Patagonia. Sin fecha de regreso y sin ningún miedo a lo que me pudiera pasar.

DHG. 10 de Mayo 2017. (Entrando a la ciudad de Santiago, en Chile)

 

domingo, 14 de mayo de 2017

99. LA ISLA DE CHILOÉ.



LA ISLA DE CHILOÉ.

 
La Isla de Chiloé se localiza en el sur de Chile,  por su belleza, la idiosincrasia  de su gente y la mística de sus pueblos suele ser un destino maravilloso para visitar. Los caminos que recorren la isla siempre van acompañados de paisajes dignos de un cuento,  que decir de los pueblos que se va encontrando uno y  de los puertos para llegar a las decenas de mini islas que complementan el territorio.  Lugares donde las iglesias se convierten en altares de madera, las costaneras homenajes a la vida,  y los mercados en el pan de cada día. 

En esta isla también hay arrecifes y cuevas en el mar. Un lugar donde el océano es tan Pacifico y a la vez puede dejarse ver tan agresivo. Hablando más de detalles también hay  mariscos, salmones, milcaos, curantos y cazuelas, sobre todo mucho sabor; y  claro que “si es de Chiloé come papá”, el ajo en la Isla tiene un tamaño sorprendente, un solo diente es del tamaño de una cebolla pequeña. También  hay seres fantásticos rondando la zona, historias, mentiras y leyendas, música, acordeones, lutieres, plazas, cultura y mucha inspiración para escribir canciones. Es por eso que este lugar tiene tanto misticismo y también por la forma en que la niebla suele abrigar el verde  de las montañas.
A final de cuentas se puede decir que en Chiloé son felices los turistas, las gaviotas, las bandurrias, los jotes, los pingüinos, los patos y los cisnes; también los caballos, los chanchos, los terneros y casi siempre las pinches vacas (mientras nos les arrebaten a sus terneros). Pero sobre todo son felices los Chilotes, gente afortunada de vivir en medio de un pasado mitológico que se confunde con un presente de otra época. Esos Chilotes que te llevan a sus casas, te alimentan y te tratan como si fueras un Chilote más.
 
Gracias Chiloé,
En un futuro  espero volver  a estar presente en la Isla Grande,  soñando con que soy un Chilote más atrapado en esa mística de tiempos pasados.

 








Escrito por David Herrera González. 
1 de mayo, 2017.